El Templo de Ascensión de Guarayos tiene sus raíces en el proceso misional iniciado en 1811, cuando el padre Gregorio Salvatierra se establece en un pequeño asentamiento que daría origen a la futura misión. Posteriormente, la misión se consolida oficialmente en 1826, marcando el inicio de un proceso evangelizador y comunitario que transformará profundamente la región guaraya.
Durante el siglo XIX, la misión experimenta momentos de dificultad, incluyendo un incendio que afectó gravemente al poblado antes de 1850, dejando en pie únicamente la iglesia y algunas estructuras menores. Ese mismo año, la misión fue confiada a los padres del Colegio de Tarata, quienes impulsaron su reorganización y desarrollo pastoral.
La construcción del actual templo se inicia hacia finales del siglo XIX, bajo el impulso del padre Jenaro Scherer de Itter, quien proyecta una edificación de grandes dimensiones. Tras varios años de esfuerzo comunitario, la iglesia es finalmente bendecida el 10 de diciembre de 1895, constituyéndose en uno de los templos más significativos de las misiones de Guarayos.
Desde el punto de vista arquitectónico, el templo responde a la tipología franciscana de tres naves, sostenidas por columnas de madera y construidas con materiales locales como adobe, tejas y madera. Esta obra refleja un proceso de inculturación, integrando la tradición europea con los saberes locales.
Hoy, el Templo de Ascensión de Guarayos no solo conserva su valor histórico, sino que continúa siendo el corazón espiritual y social de la comunidad, constituyéndose en un símbolo vivo de identidad, fe y encuentro.
Información tomada de
Matas Musso, J. L. (2024). El diseño franciscano en las misiones de Guarayos: Estudio de los templos de Ascensión, Yaguarú, Urubichá y Yotaú. Anales de Investigación en Arquitectura, 14(2). https://doi.org/10.18861/ania.2024.14.2.3928

